
ASUNCIÓN. – En el fútbol, las listas de convocados suelen dejar dos realidades: la alegría de los elegidos y el silencio herido de los ausentes. Sin embargo, Ángel Romero ha decidido romper el molde. Tras conocerse la nómina oficial de la Selección Paraguaya para la próxima cita internacional, el delantero paraguayo conmovió a los aficionados con un mensaje en redes sociales que desborda madurez, patriotismo y una absoluta ausencia de egoísmo.
Romero, quien ha sido un pilar de la Albirroja durante más de una década —soportando los años más complejos de la transición futbolística del país—, no ocultó su dolor por la ausencia, pero priorizó el bienestar colectivo por encima de su situación personal. «Hubiera sido muy especial para mí poder vivir este momento… Pero el fútbol es así. Son decisiones que no dependen de uno solo. Podemos compartirlas o no, pero siempre debemos respetarlas», expresó el futbolista.
Un ejemplo de liderazgo desde el llano
Lo que más ha resonado en la afición y en la prensa deportiva no es la justificación de su baja, sino la hidalguía con la que celebró el presente del combinado nacional. En un gesto que enaltece su figura, Romero se mostró orgulloso de haber aportado su «granito de arena» en el proceso clasificatorio y festejó el regreso de Paraguay a los primeros planos internacionales tras 16 años de sequía.
«Antes que jugador de fútbol tengo el orgullo de ser paraguayo, a apoyar todos juntos en este momento histórico», sentenció el atacante.
Con estas palabras, Ángel Romero se quita la camiseta de jugador y se pone la de hincha, dando una auténtica cátedra de liderazgo y compañerismo. En un vestuario que necesita paz y cohesión para afrontar el torneo, el mensaje del histórico delantero no hace más que blindar al grupo, transformando la decepción individual en un grito de aliento para todo el pueblo paraguayo.