
Las declaraciones de Basilio “Bachi” Núñez sobre el caso Javier Zacarías Irún desataron fuertes críticas en sectores políticos y ciudadanos, que denuncian un nuevo “blindaje” dentro del oficialismo. El titular del Congreso minimizó las presuntas gestiones de cargos en Itaipú afirmando que “todos hacen”, descartando cualquier posibilidad de expulsión o sanción.
La postura generó indignación debido a que referentes opositores sostienen que, si un legislador de otro sector político estuviera involucrado en audios similares, el pedido de desafuero o pérdida de investidura ya estaría instalado con fuerza en el Congreso.
El caso vuelve a poner en debate el uso de influencias políticas para acceder a cargos públicos y la aparente diferencia de trato según el color partidario del involucrado.