
Un accidente en la ruta PY01 dejó un camión volcado con 40 animales, desatando una incontrolable oleada de personas que llegaron al lugar armadas con cuchillos y bolsas para faenar los animales. En cuestión de minutos, más de 1,000 personas con motos y camionetas convirtieron la banquina en un matadero al aire libre.
A pesar de que se informó que el dueño autorizó el faenado de los animales que no podían ser rescatados, surge una seria preocupación: la salud pública. La carne extraída no pasó por ningún control bromatológico y los animales estaban en condiciones deplorables, algunos incluso muertos por horas al sol. Consumir esa carne representa un riesgo elevado de infecciones y enfermedades como brucelosis y tuberculosis.
Ante esta situación, se cuestiona la ausencia de la policía y del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA), evidenciando una falta de autoridad y protocolos ante emergencias. Se requiere una investigación urgente para determinar si esta carne ha ingresado al circuito comercial y para alertar a la población sobre los peligros de su consumo.
El hambre no puede justificar la amenaza a la salud pública, y es imperativo que el Estado actúe con responsabilidad en estos casos.